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Estamos a mediados de año y es hora de comenzar a relataros cómo está yendo mi Reto 2015 (a saber: leer 19 libros de autores y temáticas diversas). He avanzado poco y mal, porque no me ciño únicamente a leer lo que dicta mi propio reto, sino aquello que me apetece, que llega a mis manos, que me obligan a leer… Aviso: no voy a llegar a los 19.

Como año, en sí, el 2015 está siendo complicado. Pero que no decaiga la fiesta. Os hablaré de la novela fantástica que escogí para iniciar el año.

Cierto es que comencé la lectura de Danza de Dragones en el otoño de 2014, pero también es cierto que un libro de tales dimensiones (más de 1000 páginas de tediosa intriga que parece no avanzar nunca) no se lee de un día para otro. El primer libro que terminé en este 2015 fue éste, la quinta entrega de la saga Canción de Hielo y Fuego del pesado –en todos los sentidos– George R. R. Martin. ¿Por qué?, os estaréis preguntando. ¿Por qué pones a parir un libro y aun así lo lees? ¿Qué nos mueve a empezar un libro y a no abandonarlo a pesar de dedicar nuestro valioso tiempo en avanzar unas míseras páginas por día?

mi perra y el libro

Mi perra Luna y el dichoso libro

Os diré que esta gran novela río no está magistralmente escrita. La prosa de Martin es de primero de bachillerato y ahí le tienes, sacando novelas como churros, aunque nada se sabe de la publicación de Viento de Invierno (la sexta entrega) ni mucho menos de Sueño de Primavera (la séptima y última entrega). También os puedo decir que tiene demasiados personajes. Tendría sentido si a los personajes les guardase algún destino curioso, pero… la mayoría tiene una existencia mediocre. A veces están en el meollo de la cuestión, pero pasan por ahí sin pena ni gloria.

Pero… a pesar de esta prosa de pacotilla y de las tramas de los mil y un personajes, los que leemos estos libros lo hacemos por una cosa: porque estamos enamorados de algunos de sus personajes y no podemos estar tranquilos hasta conocer su final. Había quien amaba a Eddard Stark, había quien amaba a Joffrey Baratheon y ellos al menos conocen su destino. ¿Pero qué pasará con Daenerys? ¿Logrará llegar al Trono de Hierro y coronarse reina? ¿Y qué pasará con Tyrion Lannister? ¿Será alcanzado por algún cazarrecompensas de su hermana o tendrá mejor suerte que Cersei? ¿Y qué pasará con Arya, Sansa, Bran y Rickon? ¿Se resolverán esas casi muertes mostradas en libros anteriores e incluso en este? Porque la única maestría de Martin es la de tejer con la habilidad de un guionista de televisión una red de tramas y personajes queridos y odiados que quitan el sueño a sus lectores. Qué más me da lo que le pase al Caballero de la Cebolla o al cobardica de Sam Tarly. Yo quiero saber si Arya volverá a ver a Jon Nieve para que le agite el pelo llamándola “hermanita”, si Sansa podrá contraer matrimonio con otro que no sea Tyrion, si Daenerys domará a sus dragones, y si los mellizos Lannister traerán más hijos rubios al mundo. Eso es lo que a mí me interesa y nada más.

Ahora bien, Martin, podrías abreviar, que la serie ya va por otros derroteros y vas a poner muy furiosos a tus fans.

Valoración: 4.5/10. Y es que lo único bueno, como siempre, está al final. Y de fantasía éste por lo menos no va sobrada.

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Texto y fotografía de María José Alfonsel.

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