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No es un artículo sexista. No va por ahí la cosa. Las siguientes líneas son puramente informativas. Párate un momento y pregúntate: “¿cuántas autoras conozco?”. Ve un paso más allá. “¿Cuántas autoras de cómic (historietistas, dibujantes, coloristas, etc.) conozco? Déjame pensar… uhm… vaya, solo me viene a la cabeza Persépolis de esa autora iraní…”. Pues déjame darte más información, porque a lo mejor consigo que te gusten los cómics y que los leas a partir de ahora. Los hombres llevan años de ventaja a las mujeres en todas las disciplinas del arte. Pintura, escultura, arquitectura, literatura, música, cine… y cómic. No os voy a dar ninguna lección de historia ni tampoco de feminismo. Todos sabemos a qué se debe. Todos sabemos que cuando nos preguntan por nuestros directores de cine favoritos siempre recordamos más nombres de hombres que de mujeres. A mi mente no se le viene ningún nombre de mujer en una disciplina tan ajena a mí como es la arquitectura. Por eso, a ti, lector o lectora, puede que no se te venga a la cabeza ninguna autora de cómic porque o bien no sabes mucho de cómics o bien no te gustan. Déjame decirte que a lo mejor no te gustan porque la idea que tienes de los cómics es aquella que hemos visto en las películas y en las series de dibujos basadas en ellos: superhéroes hormonados, masculinos, a veces misóginos, tradicionales y conservadores, acompañados de pivones que suelen ser o bien malas, unas auténticas “zorras”, o bien mujeres de buen corazón, unas auténticas “tontas”, pero que también están muy buenas… qué imagen, señor mío. O quizá se deba a un prejuicio contra las autoras: temas aburridos, femeninos, que si el amor, que si la regla, uf, qué pereza. O puede que estés en las antípodas del cómic y que tu recuerdo del cómic venga de Ibáñez o del manga japonés, el primero con gracietas y mujeres tetonas, y el segundo, vaya, pues resulta que también. Hay vida más allá de la línea de superhéroes, del tebeo español y del manga. Hay autoras que desearás conocer una vez leas sus cómics. Este es un pequeño listado. persepolisMarjane Satrapi. Sí, la autora iraní de Persépolis, cómic autobiográfico sobre su infancia y juventud en la Irán revolucionaria y sus estudios en Europa, escenarios llenos de contraste que le servirán para forjar su propia identidad: una mujer libre, que va más allá del velo, de la religión y la servidumbre de la mujer hacia el hombre. Es autora también de Bordados y Pollo con ciruelas, el primero sobre la visión de un grupo de mujeres –dicho por un hombre: una panda de marujas– y el segundo desde el punto de vista masculino de un hombre en búsqueda de un laúd, y por qué no, de sí mismo. Editorial: Norma Editorial. Fun HomeAlison Bechdel. Es mi nueva heroína particular. Es la que mejor dibuja de este listado, pues no caricaturiza y su dibujo es limpio, muy detallista. Su obra cumbre es Fun home. Una familia tragicómica, un cómic autobiográfico centrado en la figura de su padre, un profesor de literatura que ocultaba su homosexualidad y que murió en un “accidente” que la autora nunca llegó a creer cómo tal. Es un cómic maravilloso, donde mezcla la historia de su padre, su confirmación sexual como lesbiana y maravillosos fragmentos literarios de los escritores que marcaron la vida de su padre como si de un chiste trágico se tratase: Joyce, Proust, Fitzgerald. Me queda pendiente leer ¿Eres mi madre?, centrada esta vez en la figura de su madre. Editorial: Mondadori. AfortunadaGabrielle Bell. Para mí la autora que con fina ironía de sí misma más se aproxima al drama de madurar, encontrar un lugar donde vivir y un trabajo con el que ganarse la vida. Se refleja a la perfección en su cómic Afortunada, también una obra autobiográfica. Su dibujo ha ido evolucionando con el paso de los años (menos mal, porque Afortunada son garabatos mal hechos, todo hay que decirlo) y en Cecil y Jordan en Nueva York continúa desgranando su drama (y el de muchos de nosotros y nosotras) de encontrar su sitio, su lugar, en el mundo. Editorial: Ediciones La Cúpula. El paréntesisÉlodie Durand. Esta autora francesa sorprendió con la que hasta ahora es su única obra El Paréntesis. Como las demás, su obra es autobiográfica. A diferencia de las anteriores, su tema principal es su enfermedad: la epilepsia. Su obra es la más trasgresora, con saltos en el tiempo, dibujos más oníricos, en algunos casos de la etapa más cruda de su enfermedad. Y, sin embargo, vuelve al tema que, en mi caso, más me preocupa: encontrar un lugar. Lucha contra la enfermedad y pierde valiosos años de su vida, mientras el resto del mundo encuentra un trabajo, se casa, tienen hijos… No todos tienen el mismo ritmo ni las mismas facilidades y por eso esta obra, alejada del irónico ego de Bell o Satrapi, es la más sincera de todas. Editorial: Sins Entido. El juego de las golondrinasZeina Abirached. Esta joven autora libanesa tiene un estilo muy cercano al de Satrapi. Juega con el blanco y el negro para formar una historia: la de su infancia en Beirut. Lejos de relatar la guerra con dureza, lo hace desde los ojos de una niña que vive junto a su familia y sus vecinos en un bloque muy cercano a las barricadas. En El juego de las golondrinas narra un día de su infancia en el cual sus padres han salido de visita y ella y su hermano se quedan al cargo de los vecinos. La tensión del silbido de las bombas contrasta con los viejos poemas, las historias graciosas y la comida que sus vecinos aportan. También ha publicado Me acuerdo, que también gira en torno a su infancia. Editorial: Sins Entido. Estas son algunas de las autoras que podrás encontrar. Cada una aborda el tema que le interesa. Nada de superhéroes, nada de romanticismos tontos, nada de gracietas y tetas. Hay más, muchas más autoras, cada una con su estilo, cada loca con su tema: Camille Jourdy, Julie Maroh, Jessica Abel, Aude Picault, Maitena, Raquel Córcoles (a.k.a. Moderna de Pueblo), Mireia Pérez, Sonia Pulido y hasta la mismísima Purita Campos. Más adelante conoceremos más sobre ellas. ¡Sigan leyendo!

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This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Texto de María José Alfonsel Hidalgo.

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