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No sé si a vosotros también os pasará pero para mí los libros de bolsillo son una de las mayores tentaciones del mundo. Cada vez que entro en una librería hay una fuerza magnética que me atrae irremediablemente hacia ellos por mucho que intente resistirme. Y es que son tan monos, tan económicos y tan llenos de historias por descubrir que es imposible no comprarse uno.

Así poco a poco he ido formando mi pequeña biblioteca que aparte de alguna decepción me ha dado muy buenos momentos.

No sé si a vosotros también os habrá pasado pero yo en el colegio odiaba los libros de Penguin que nos mandaban leer en clase de inglés. Principalmente no me gustaban porque me parecía mentira que en un librito tan estrecho pudiera caber la misma historia que yo tenía en un “buen” libro en casa. Recuerdo con especial rechazo una versión reducida de Frankenstein porque días antes había terminado la versión normal de la obra de Mary W. Shelley y como que no era lo mismo.

Con los años los libros de Penguin se han convertido en una parte esencial de mi pequeña biblioteca una vez que, con alivio, descubrí que no solo se dedicaban a versiones reducidas sino que además tenían una amplia colección de títulos.

Pues bien, el otro día me enteré de que además a esta editorial inglesa le debemos la existencia de los libros de bolsillo tal y como hoy los conocemos. Al parecer fue creada precisamente con la intención de vender historias decentes a un buen precio. Resulta que su fundador Allen Lane durante un viaje en tren quería algo interesante para leer pero lo único que vendían en la estación eran revistas o reimpresiones de bolsillo de novelas victorianas. Lane decidió aprovechar esta situación para crear libros de bolsillo de calidad, tanto en el material de fabricación como en el contenido, que se vendieran en estaciones y estancos además de librerías y, sobre todo, que no costaran más que un paquete de tabaco.

Así fue como en 1935 nació una de mis mayores tentaciones. Puede que ya no se lea ni se fume como antes y que los precios hayan variado pero Penguin sigue siendo una de las editoriales internacionales más conocidas.

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