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Conectando con el ciclo de Madrid literario también publicado en su blog favorito (osea, éste) se me ocurrió realizar una comparación entre el Madrid de los años 20 y el Malasaña más actual. Para ello, me he basado en el libro “Luces de Bohemia” y mi propia experiencia, apoyado por el libro de Ainhoa Rebolledo “¡Maldita sea!”.

Terminé el libro de Valle-Inclán (previamente mencionado) en un avión, dato irrelevante, cierto, pero no sé por qué consigo recordar todos los libros que termino volando, en el sentido más literal de la palabra. Las dos horas restantes del viaje las dediqué a recitarle fragmentos del libro a mi compañera M. (imaginaos su paciencia), porque estaba asombrada por la relación directa que existía entre lo que el autor narraba y la situación actual española. Estoy muy segura de que si el libro fuese escrito en la actualidad, la acción transcurriría en Malasaña.

Max Estrella, un poeta que se cree ciego, pero sinceramente, podría ser un efecto de las drogas (“ir más ciego que un piojo”) recorre las calles con su amigo y traidor a partes iguales, Don Latino. Habiendo empezado su noche en el Palentino, qué podemos esperar de las copas a tres euros, sólo nos pueden conducir a noches de desenfreno (mañanas de ibuprofeno). Debería haber empezado con botellas de lambrusco en los portales, eso siempre te da un toque más bohemio.

EL BORRACHO
¡Vivan los héroes del Dos de Mayo!

Fiestas del Barrio de Malasaña hace cinco años, en la que las botellas volaron, los policías acorralaron y se terminó la tradición del botellón en la plaza. Qué plaza. Qué héroes. Qué lírica. Y qué aventuras hemos corrido todos allí. Pero ya lo anticipa Claudinita, la hija de Max:

CLAUDINITA
¿Sabes cómo acaba todo esto? En la taberna de la Pica Lagartos.

Efectivamente: En el Wurlitzer. O mejor, en la cola del Wurlitzer. Comprando latas a vendedores callejeros por un euro. Una reunión de los de siempre, porque en el fondo, todos nos conocemos, e incluso podemos tutearnos (y tuitearnos). O corearnos, como si de los modernistas (modernos) de esta obra de teatro se tratase. En el fondo, es lo que hacemos, repetimos nuestra ropa, nuestras frases, nuestros argumentos, nuestros líos, rollos, novios y novias, hasta un punto que puede parecer endogámico. Nuestros bailes encima de la pista. Esas noches conducen a un sentimiento en la mañana siguiente que se podría traducir en:

MAX
Yo nunca tuve talento, he vivido siempre de un modo absurdo.

¡Este libro no deja de ser actual! Pero sin duda, lo que más me ha recordado al Madrid de hoy en día, es la crítica social del género del esperpento. Y asusta un poco que existan tantas relaciones entre la España de 1920 y la actual. ¿92 años para nada? ¿En qué hemos estado pensando?

En esta época de crisis tras un boom económico (ay) debido a la primera guerra mundial, España, país neutral (y republicano) se enriqueció a base de una industria creciente, concentrada en el País Vasco y Cataluña. Pero que conllevó a la posterior crisis, en la que se ambienta el libro de Valle-Inclán. Max Estrella, el protagonista (no es que sea tan mala redactora de no mencionarlo hasta ya entrado el artículo, estaba intentando crear una atmósfera de intriga), es poeta y está en paro. Desesperado. Lo que viene siendo la realidad de más de cinco millones de habitantes en la actualidad. Sus andanzas por la calle, y su resistencia a la autoridad le hacen (spoiler) acabar en la cárcel. Esa resistencia pacífica tan de actualidad.

Y hablando de actualidad, no puedo dejar de relacionar la monarquía de la época con la actual. El libro habla por si solo:

DORIO DE GADEX
¿Sabe usted quién es nuestro primer humorista Don Filiberto?
DON FILIBERTO
Ustedes, los iconoclastas dirán quizás, que Don Miguel de Unamuno
DORIO DE GADEX
¡No, señor! El primer humorista es Alfonso XIII
DON FILIBERTO
Tiene la viveza madrileña y borbónica

Mientras los dos únicos partidos se turnaban el poder (“me suena…”) y España estaba totalmente deprimida, la población no dejaba de ser crítica con la policía, que asesina a un niño, con el gobierno, o como Valle-Inclán define, Ministerio de Desgobernación. Sin duda, Max Estrella es la personificación del descontento, ya no representada por superhéroes sino por gente real, pero que pese acabar muriendo al más puro estilo malasañero (calle Vicente Ferrer, por ejemplo), mantiene clara su lucha:

MAX
Porque tú, gusano burocrático, no sabes ni soñar.

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