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Hubo un tiempo en que quise poseer con todas mis fuerzas un cómic. Este era From Hell de Alan Moore y Eddie Campbell. El poderoso tomo me llamaba desde los estantes de la FNAC de Callao cada vez que pasaba por allí. Había visto la película Desde el infierno de Albert y Allen Hughes, basado en el cómic y con el guaperas de Johnny Depp como protagonista. Pero no tenía dinero para comprármelo. Hasta que un día me lo regaló un novio que tuve por aquel entonces. ¡Qué ilusión más tonta! Nos habíamos pasado parte de la relación con intercambios de cómics y entonces él me regaló uno que también deseaba. Un bonito gesto.

Y procedí a leerlo. Lo empecé hasta tres veces. Las dos primeras me quedé a medias, no pasaba del tercer o cuarto capítulo. La tercera me armé de valor y lo leí del tirón. ¿Cómo pude desear tanto tener este cómic? ¡No me gustó nada! ¿Por qué? ¿Por qué lo quise tanto?, ¿por qué imaginé que podría gustarme?

Para empezar, si se me ocurriese pesar el cómic de Planeta DeAgostini estoy convencida de que alcanzaría el kilo y medio o los dos kilos. ¿Cuándo ha sido cómodo leer un libro de tales características? Porque he leído libros más grandes, pero no tan pesados. Así que, error #1: hay series de cómics que soportan bien la compilación y unión en un solo tomo y hay otras que no. Igual que no me imagino todos los números de Superman o de un manga tipo Naruto en un único libro, From Hell, aunque limitado a 15 capítulos, tampoco. Es como lo que escribí a propósito de Paco Alcázar: resulta insoportable.

Para continuar, no soy muy fan de los cómics fieles a la historia. Si quiero aprender algo de historia, me leo un libro o veo un documental. Para mí, un cómic tiene que ilustrar, recrear un mundo, ficticio o real, que resulte atractivo al espectador. No simplemente atractivo en cuanto al dibujo o la estética, sino también respecto a las tramas de los personajes. From Hell cuenta con un centenar de páginas con notas históricas de los datos aportados en las viñetas. Si ya resulta agotador leer un libro con notas al pie de página, ¡un cómic ni te cuento! Error #2: los apéndices explicativos sobran.

Pero no todo van a ser quejas. El guión de Alan Moore es apasionante. Tiene una gran fuente de datos y se documentó maravillosamente bien para contarnos la historia de Jack el destripador. Si la parte detectivesca de la película está espléndidamente desarrollada, en la “novela gráfica” no se llega a transmitir apenas nada. En cambio, el mundo del asesino y el entorno de las prostitutas asesinadas es recreado brillantemente. Las escenas de sexo y violencia están dibujadas con pasión y fuerza. Eddie Campbell no defrauda.

Tal vez no sea la lectora adecuada para esta clase de historias monumentales. Tal vez prefiera la lectura ordenada y tranquila de capítulos o números sueltos antes que una gran obra. No obstante, sé reconocer el mérito de un guionista que ha trabajado duro en la que posiblemente sea la mejor historia acerca de la leyenda de Jack el destripador. También reconozco el mérito de un dibujante que nos acerca a la Londres victoriana, con sus callejuelas insalubres, su corte rígida y sus aspiraciones masónicas con trazos sucios, oscuros y feos que parecen sacar fuera el alma podrida de los personajes. Lo reconozco y lo admiro, pero no me gustó From Hell. Qué voy a hacerle.

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Texto y fotografías de María José Alfonsel.

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