Etiquetas

, , , ,

De los creadores de “Entradas tontas en el blog” llega el artículo definitivo sobre uno de los coleccionismos más fáciles, más baratos y menos obsesivos del mundo: los marcapáginas. Los que leemos habitualmente utilizamos para marcar la página por la que llevamos la lectura diferentes objetos o acciones: marcapáginas (llamados también puntos de lectura o marcadores), postales, las solapas de las sobrecubiertas, billetes del metro, papelitos varios, fotografías, trozos de tela o cordones, dobleces en las esquinas de las páginas, señales a lápiz, y un largo etcétera. Yo uso marcapáginas y he ido acumulando tal cantidad de estos que puedo decir que tengo una verdadera colección. Tendré algo menos de cien, pero habré tenido más. ¿Qué ocurre con ellos? Que a veces los olvido dentro de los libros, tanto los propios como los ajenos, y los voy perdiendo poco a poco.

Es un objeto barato. Se consigue o gratis o pagando por ellos. Hay diferentes tipos.

-Los gratuitos y publicitarios: de tiendas varias, eventos varios, portales web o centros de formación. Te los dan en stands de congresos, a la entrada del metro o al hacer una compra en un comercio. Suelen son los más feos y no importa demasiado perderlos.

-Los gratuitos y publicitarios, pero bonitos: de editoriales y librerías. Son más bonitos que los anteriores. Te los regalan al comprar un libro o los puedes coger gratis en librerías o Ferias del Libro. Mis favoritos son los de Ocho y Medio y un pack que me regalaron los del Círculo de Lectores sobre libros clásicos, con siluetas y frases. Muy bonitas.

-Los gratuitos, publicitarios y ecológicos: como los anteriores, pero encima hecho con materiales reciclados y consejos de desarrollo sostenible.

-Los gratuitos hechos a mano: sí, esos que haces tú mismo o tu hijo, sobrino o vecinito. Coges un trozo de papel, una cartulina o una tela y dibujas, pintas o tejes. Tengo varios, pero me favorito es uno que hice con dibujos de las cerámicas griegas: ánfora, crátera, kilix, lutróforo… Soy rara, lo sé.

-Los gratuitos y promotores de la lectura: los de las bibliotecas y los Ministerios de Educación y Cultura. ¿Dónde conseguirlos? En las bibliotecas, obvio.

-Los que compras cuando estás de turismo: cuando viajo o cuando viajan mis familiares o amigos, suelo comprar o pedir que me compren alguno. Ya sabes, para la colección. Resulta que luego son los que más cuidas y siempre tienen una historia que contarte. El primero de la colección fue uno que me trajo de Egipto una amiga de juventud. Ese mismo que tienen todos los que viajan a ese país.

-Los que compras cuando vas a un museo: porque reproducen obras de arte, porque son bonitos, porque alegran la vista, porque son los mejores. No son caros. Un euro o dos. Conservo uno de la exposición de Manet en el Museo del Prado que es mi favorito de todos los marcapáginas que tengo.

-Los que te regalan: en tiendas y puestos de artesanía he visto marcapáginas de madera, de metal, de punto de cruz, etc., y la gente los compra para regalar. No tengo ninguno de estos, nunca me regalaron uno ni yo regalé ninguno. Pero se admiten.Por lo tanto, si queréis quedar bien con alguien, preguntadle qué utiliza para marcar su lectura y si vais a regalarle un libro, regalarle además su punto de lectura usual. Si soy yo esa persona, ya sabéis como hacerme feliz. Y ahora prometo no volver a publicar entradas tontas por una temporada.

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Texto y fotografías de María José Alfonsel.

Anuncios