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La Regenta, escrita por Leopoldo Alas, “Clarín”, entre 1884 y 1885. Es una de las novelas más importantes de la literatura española y sigue la estela de las novelas europeas Madame Bovary de Gustave Flaubert y Anna Karénina de Lev Tolstói. La edición que estoy leyendo es de Círculo de Lectores y fue publicada en 2006, edición a cargo de José María Martínez Cachero y con ilustraciones de Juan Llimona.

Este voluminoso ejemplar de la deliciosa novela de “Clarín” me acompaña allí donde voy. Con la maestría del castellano propia de una de las mejores plumas que ha dado la literatura española, voy leyendo con devoción cada una de las páginas que recrean la sociedad ovetense de finales del siglo XIX. Ya estaba acostumbrada a la prosa de Leopoldo Alas gracias a los numerosos cuentos que he ido leyendo durante los últimos años. En mis días de estudiante de instituto tuve que leer el que es, sin lugar a dudas, uno de mis cuentos favoritos de siempre: ¡Adiós, Cordera!. Más tarde, leí otras narraciones breves del escritor, que frecuentó este género mucho más que la novela. La conversión de Chiripa, Dos sabios, Doña Berta, Zurita, El Quin y Manín de Pepa José son algunos de estos cuentos; cuentos que saben unir tanto la corriente literaria predominante (el naturalismo) como la perfecta descripción de las sociedades rurales y burguesas de la época.

Cabría esperar que el salto del relato a la novela fuera brusco e inestable, y, sin embargo, la lectura de La Regenta es fácil, amena y relajada. Cada capítulo va añadiendo un poco más de información de la historia principal (la protagonizada por Ana Ozores, Álvaro Mesía y Fermín de Pas), pero con la descripción de otros personajes y ambientes de la ciudad de Vetusta (nombre literario de Oviedo). Vamos, una estructura muy parecida a las de Madame Bovary y Anna Karénina, novelas que también he leído y que alcanzan los primeros puestos de mi particular ranking de libros favoritos. Círculos estrechos, ciudades de provincia, secundarios ricos y llenos de encanto, moralidad, religiosidad hipócrita y cateta, adulterio y finales trágicos, son las características que comparten estas tres novelas clásicas que han superado las barreras de su tiempo y a día de hoy se siguen leyendo.

Este ejemplar cuenta con las ilustraciones que Juan Llimona realizó para la primera edición de la novela por parte de Daniel Cortezo y Compañía, así como los grabados efectuados por Gómez Polo. Elegantes y explicativos, los dibujos son un valor añadido para el libro, que, creo recordar, me costó 17,95€.

Aún es pronto para decir si Ana Ozores es tan soñadora como Emma Bovary o tan infeliz en su matrimonio como Anna Karénina, ya que todavía voy por el octavo de los treinta extensos capítulos. Sin embargo, sé que la novela va a encantarme. Es fácil saberlo cuando se tienen tantas lecturas a tus espaldas y cuando el autor te gusta. Una lectura obligada por ser un clásico, pero también por estar tan increíblemente bien escrita.

Seguiré leyendo, portando y llevando conmigo este libro que terminará por conseguir que me salga más de una contractura en la espalda, pero “sarna con gusto no pica”.

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